Las oraciones religiosas son la manera que tenemos los seres humanos para comunicarnos con Dios y las que pueden salir directamente de nuestros corazones o pueden ser sacados de textos religiosos o de pasajes de la biblia.

Estas oraciones pueden estar dedicadas no solo a Dios, sino también a las vírgenes o santos a los cuales tengamos devoción. Las oraciones pueden ser de cualquier religión, lo importante es que todas buscan comunicarse con un ser superior para agradecer, alabar, bendecir, pedir y glorificar.

Lo importante al momento de orar, es hacerlo con total fe y poner en manos de Dios nuestros corazones con total confianza.

Tipos de oraciones religiosas

Las oraciones religiosas varían en estructura y característica de acuerdo a la religión de donde provengan, sin embargo todas tienen un fin común, el cual es expresar los más profundos sentimientos a Dios.

Aunque todas las personas pueden orar en el momento del día que más lo deseen o en el cual sientan más necesidad de hacerlo, existen religiones que cuentan con prácticas de oraciones obligatorias para ciertos momentos del día.

Por ejemplo, las oraciones de la religión musulmana deben realizarse 4 veces al día. Mientras que en el caso de la religión judía, sus feligreses deben hacer 3 oraciones obligatorias diarias; que se les conoce como Shajarit, Minjá y Arvit (oración de la mañana, la tarde y la noche respectivamente).

Las oraciones de los católicos o de los cristianos (quienes creen en Jesucristo y su segunda venida al mundo), están basadas en el modo en el que Jesús hablaba con el Padre Celestial.

Es decir, dentro de las oraciones se procede a alabar al padre por sus milagros, por su fuerza, su misericordia y su bondad. Luego se hacen peticiones y se pide perdón por los pecados y las ofensas cometidas.

Oraciones religiosas cortas

Oración al Espíritu Santo

Oh Espíritu Santo, para ver las cosas que provienen de Dios ilumina mi corazón.

Oh Espíritu Santo, para conocer las cosas que provienen de Dios, habita en mi mente.

Oh Espíritu Santo, dentro de mi alma vive, porque yo solo le pertenezco a Dios.

Oh Espíritu Santo, santifica mis pensamientos, palabras y obras para glorificar a Dios.

Amén.

Oración para pedir perdón

Hoy Padre Celestial y Eterno ofrezco la sagrada sangre de tu hijo Jesucristo por las benditas ánimas del purgatorio, los pecadores de todas las iglesias del mundo, los pecadores de mi hogar, de mi familia y por mis propios pecados.

Amén.

Oraciones religiosas católicas

Entre las oraciones religiosas de la iglesia católica, podemos encontrar rosarios, novenarios, credos y más que están dirigidos a Dios, ángeles, vírgenes y santos.

Oración poderosa a Dios

Que mi alma dé gloria al Dios Todopoderoso y que mi espíritu se llene de gozo para mirar la bondad de Dios.

Él ha puesto su mirada en su humilde sierva para mantener feliz todas las generaciones.

Ha hecho grandes milagros y obras maravillosas para conmigo, porque él es el Dios todopoderoso y su nombre es santo por siempre y para siempre.

La misericordia de Dios alcanza a todas las generaciones, que temen a su ira y siguen su ley.

Su absoluto poder destruyó el orgullo de los soberbios y torció los planes malvados de los traidores.

El poder de Dios otorgó fuerza a los humildes de corazón y despojó a los poderosos.

Dios dio a sus hijos más necesitados bienes mientras que quitó a los ricos y soberbios su posesiones.

A causa de su bondad y de su misericordia, se acercó a su siervo Israel para enaltecerlo.

Cumpliendo la promesa que le hizo a nuestro padre Abraham y a toda su descendencia, por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración de San Francisco de Asís

Amado Dios hazme instrumento para la paz.

Que donde habite el odio, este sea sustituido por el amor.

Que donde haya ocurrido la ofensa, tenga lugar el perdón.

Que la discordia se transforme en unión.

Que donde se cometa una injusticia, sobresalga la verdad.

Que donde surja la duda, prevalezca la fe.

Que donde abunda la desesperación, aparezca la esperanza.

Que donde haya oscuridad, brille la luz.

Que donde exista tristeza aparezca, la alegría.

Divino Maestro, que no sea necesario ser consolado, para poder consolar.

Ser comprendido, para comprender.

Ser amado, para poder amar.

Porque al dar entonces recibiremos.

Al perdernos, entonces nos encontraremos.

Cuando perdonamos, entonces se nos perdona.

Y cuando morimos, resucitamos en la vida eterna.

Amén.