Las oraciones milagrosas son aquellas que nos ayudan a renovar nuestra fe y son aquellas que salen del alma en esos momentos en los que nos encontramos muy afligidos y desesperados. Nuestro creador tiene el poder de realizar milagros en nuestras vidas con un propósito especial que no debemos olvidar.

Para hacer una oración milagrosa podemos apoyarnos de textos bíblicos, pasajes religiosos y de las palabras que brotan desde nuestro corazón. Para ayudarte con este tipo de oraciones restauradoras te mostramos unos hermosos ejemplos. No olvides orar con toda tu fe.

Oración milagrosa para el amor

Amado Padre Celestial, en tu sagrada palabra dice que quien no conoce el amor no te conoce, pues tú eres amor.

Hoy quiero agradecerte porque encarnas el más hermoso de los sentimientos y porque tu benevolencia me ha permitido recibir tu bendición a través del amor.

En el gesto más amoroso de todos, entregaste a tu primogénito Jesucristo para salvarnos al resto de tus hijos del pecado y de la muerte y a través de él nos has otorgado vida eterna, todo en nombre del amor.

Hoy Padre Eterno te ruego que tú habites en mi corazón para poder amarme y así amar al prójimo, tal cual nos ordenaste.

Te suplico Padre Celestial que pongas un buen amor en mi camino, una persona que al igual que yo, te amé, crea devotamente en tu misericordia, en tu bondad y quiera siempre preservar tus mandamientos.

Dame la sabiduría y la madurez para amar sanamente y para permitirme recibir amor verdadero.

Por en mi camino una persona dispuesta a amarme tal cual soy, una persona que respete mi forma de ser y quien tenga la disposición de formar una familia en la cual tú seas el eje fundamental.

Oh Dios Amado, dame la posibilidad de amar a quien me ame sinceramente y dame la sabiduría para no dejarme engañar por quien finge darme amor.

Aleja de mí todo ser que no crea en ti completamente y cuyas intenciones sean hacerme daño.

Por favor Dios mío concédeme mis peticiones, porque conoces mi corazón y sabes que está listo para amar debidamente.

Por el poder de Cristo Jesús.

Amén.

Oración milagrosa para los enfermos

Amado Padre Eterno, hoy me dispongo ante ti y te alabo y glorifico con la fuerza de mi corazón para reconocer que eres mi único y verdadero Dios en quien confío plenamente.

Acepto y reconozco que sin ti nada soy, nada tengo y nada puedo, pues tú eres mi fortaleza, mi refugio y mi eterno salvador.

Tú conoces las necesidades de nuestros corazones y sabes por todas las angustias y dolencias por las que pasan nuestros cuerpos.

Hoy Padre Celestial, me abandono en ti para pedirte por la sanación mía y la de los enfermos.

Te suplico humildemente Dios mío, que tu mano poderosa y tu misericordia toquen el cuerpo afligido que se encuentra en sufrimiento y que con la sangre sagrada de tu hijo Jesucristo decretes sanidad absoluta para que pueda cesar el dolor, tanto físico como espiritual.

Tú Padre que viste a tu hijo morir con sufrimiento en la cruz, sabes lo doloroso de ver sufrir a un ser amado, por eso te suplico fervientemente que todo enfermedad pueda salir del cuerpo de quien la padece.

Quienes somos testigos del dolor de la enfermedad, te pedimos que nos fortalezcas espiritualmente para nunca perder la fe en ti y para fortalecernos en tu gloria en todo momento.

Danos la paz y tranquilidad espiritual para enfrentarnos a duros momentos con la fortaleza que solo otorga tu benevolencia.

Danos la sabiduría para aceptar tus designios y danos la paciencia para esperar en ti.

Padre te ruego atiendas este llamado, que no solo lo hago por mí, sino por todo aquel que necesita de tu bendición sanadora.

Ven a mi Padre Eterno y por favor calma nuestro dolor, quita nuestra sed y permite que en nosotros habite tu Espíritu Santo.

Te amo Dios mío, y sé que como el mejor de los padres tus deseos y esfuerzos me favorecerán indudablemente.

Confío en tus decisiones y se firmemente que tienes un propósito para mi vida y un propósito para las vidas de quienes reciben la sanación por causa de tu nombre.

Permite Padre Amado, que una vez alcanzada la sanación nuestras bocas hablen de tu amor, de tu bondad de tu misericordia y de la fuerza de tus milagros.

No nos desampares porque hoy más que nunca te necesitamos.

Dios mío no dejes de mostrarnos tu rostro y de escuchar esta oración, la cual te entregamos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Amén.